Cuando uno lleva mucho tiempo viviendo fuera de su ciudad natal, toda noticia que le llega referente a su querida tierra, resulta doblemente interesante o impactante, según la naturaleza de tal.
En pleno aluvión informativo en base al evento deportivo más seguido junto a los JJOO (Mundial de Sudáfrica), es poco menos que gratificante para los oídos, escuchar en diferentes cadenas nacionales el éxito de un equipo cordobés. Sí, un éxito que al que suscribe le hizo más agradable la habitual retención de un domingo por la tarde en la A-6.
Feliz por el segundo logro consecutivo de estas chicas (ya fueron campeonas de la División de Honor de fútbol-sala en la temporada 08-09) no pude evitar algo que me vino a la mente y de lo que ya se han hecho eco los diferentes medios cordobeses. Y es que me parece más que lamentable que unas chicas que repiten gloria tengan que estar a las pocas horas de la conquista del título y en plena resaca, pendientes de si van a poder hacer una temporada más aquello que les gusta; jugar a fútbol-sala.
No digo que haya que quitarle el monopolio al club representativo de la ciudad, que para eso es el que mayor masa social mueve, pero bien es cierto que las instituciones deberían apoyar a este equipo femenino que ha dejado a la altura del betún a, por ejemplo, los representantes cordobeses del baloncesto y balonmano masculino (y eso que unos han tenido de su parte a Rojano/FAB y otros a Igualada/ "Córdoba 2016"). Dado que capital y provincia no cuentan con una vasta y compleja red empresarial que pueda patrocinar mil clubes deportivos, mejor centrarse solamente en aquello que al menos proporcione alegrías ¿no? Lo que no funcione, ¡fuera! Los experimentos, para los laboratorios.
La única referencia fémina en la élite representando a Córdoba hasta la eclosión de las chicas de Cajasur Deportivo era Belén Recio, la atleta campeona de España en repetidas ocasiones en diferentes pruebas de velocidad, participante en Europeos y Mundiales con el combinado español. Y en lo que relativo a colectividades, la antesala a esta época dorada femenina fue la rivalidad en el mundo del volley de Adecor/Cajasur en la División de Honor, hace unos añitos. La falta de apoyo institucional (y también, mediático) se tradujo en un adiós deportivo en esa máxima categoría nacional.
El fantasma de la desaparición también planea hoy día sobre un grupo de jugadoras que han maravillado en los parqués de la geografía española. Si se vive otro caso Adecor, será de juzgado de guardia. Y la ciudad de Córdoba seguirá anclada en su mentalidad de Regional Preferente.
Por cierto, existe un proyecto del club Adesal para participar la sección de voleibol en una de las categorías nacionales. Ojalá sigan igual de ilusionados, sigan trabajando duro y no se vengan abajo ante el oscuro panorama que se vislumbra.
Señores políticos, un único favor... ¡apoyen de verdad al deporte femenino!
No hay comentarios:
Publicar un comentario